Príncipe & Centauro

Nuestra Historia

En el corazón de cada proyecto memorable, existe un momento, una chispa de inspiración que lo define todo. La nuestra no nació en una cocina, sino en lo alto de las sierras de Merlo, San Luis, bajo un cielo límpido y rodeados por la majestuosidad de la naturaleza en su estado más puro.

Invitados a una travesía a caballo, nos encontramos en el hogar de una familia dedicada a la noble tarea de la cría y doma. Allí, se nos presentó una consigna que cambiaría nuestro destino: no éramos nosotros quienes elegiríamos a nuestro compañero de viaje, sino que el caballo nos elegiría a nosotros.

Fue en ese instante que la magia sucedió. Una yegua de un blanco inmaculado, de porte fino y elegante, se acercó a Emiliano. Su nombre era "Princesa". Poco después, un caballo más robusto, de presencia fuerte y espíritu decidido, eligió a Fabián. Se llamaba "Centauro".

En ese momento, nos vimos reflejados. Vimos nuestra propia esencia en la dualidad de aquellos seres nobles y comprendimos que, al igual que ellos, nuestras personalidades se unían para crear un equilibrio perfecto.

Así nació

Príncipe y Centauro

Más que un nombre, es el alma de nuestro proyecto gastronómico. Es el símbolo de nuestra unión y la filosofía que impregna cada una de nuestras creaciones.

Príncipe

(Emiliano)

Representa el detalle, la sutileza, la elegancia que busca elevar cada ingrediente a su máxima expresión. Es el toque de distinción en cada plato.

Centauro

(Fabián)

Es la base, la estructura, la potencia del sabor que da cuerpo y carácter a nuestra propuesta. Es la fuerza que nos impulsa.

Cada evento que creamos es una invitación a vivir su propia travesía, a dejarse elegir por una experiencia diseñada para conectar, deleitar y perdurar en la memoria.

Bienvenidos a nuestro mundo.